Nuestro programa se fundamenta en cuatro ejes:
- Defensa de las libertades y derechos individuales. Los derechos individuales han de ser reales y efectivos. Nos preocupan los derechos lingüísticos en las comunidades con dos lenguas oficiales, y las libertades propias de los ciudadanos, tales como la igualdad entre los sexos y el derecho a una vida digna y deseada.
- Defensa de los derechos sociales y del estado de bienestar. La igualdad entre los ciudadanos obliga tanto a que se recupere la cultura del mérito como que se intensifique la lucha contra el tráfico y explotación de personas, la marginalidad y la violencia doméstica.
- Defensa del Estado de las Autonomías y de la unidad europea. Es necesario ‘cerrar’ el modelo de Estado de las autonomías, atendiendo a criterios de racionalidad y eficacia. Las grandes infraestructuras que por su proyección o alcance nacional así lo requieran (universidades, hospitales universitarios, parques nacionales, redes ferroviarias, puertos y aeropuertos) deberán ser retomadas por la Administración General.
- Defensa de la democracia y regeneración de la vida política. Para regenerar la vida política es preciso mejorar la calidad de la democracia con una reforma electoral para que todos los votos tengan el mismo peso, la democracia interna de los partidos políticos y la igualdad efectiva de los Partidos en los medios de comunicación públicos. También se hace necesaria la limitación de permanencia en los cargos públicos y el recorte de los privilegios de la clase política.