Viernes, 22 febrero 2008 por ciudadanosdetoledo
Un viejo problema -habitual en los seminarios de Recursos Humanos de las empresas- conocido como dilema del prisionero, plantea la encrucijada en la que se encuentran dos reos acusados del mismo delito. Se les interroga por separado, haciéndoles ver que:
- Si ambos callan serán condenados a una pena de meses de cárcel.
- Si ambos confiesan, sufrirán los dos unos años de cárcel.
- Si uno acusa al otro y éste calla, aquel quedará libre y éste en cadena perpetua.
La búsqueda del máximo beneficio a costa del otro lleva normalmente a la ruina a ambos. Lo mismo ocurre en España por culpa de los nacionalismos. Si todos colaboramos, el resultado global será mejor que si cada uno tira de la cuerda intentando llevar el ascua a su sardina.
Los nacionalismos son un problema DE TODA ESPAÑA, no sólo de quienes los sufren en sus carnes por razón de su lugar de residencia. Cada vez que un nacionalista radical obtiene prebendas [por razón de los complejos y debilidades de los políticos al uso, que no por la representación que obtiene en las urnas] está empobreciendo al conjunto de los españoles.
Cada coche oficial, cada hermanísimo con cargo público y cada partida presupuestaria dedicada a la inmersión lingüística significan dinero tirado. Dinero que permitiría hacer hospitales y escuelas. Aquí y allí.
[Me inspiró una visita a la guarida de Malatesta, quien, curiosamente, tituló "el dilema del ciudadano" su reflexión. Agradecido por ello]